martes, 5 de mayo de 2009

¿Dónde nace el río Guadiana?. Acuífero 24.

Al río Guadiana cuyo antiguo nombre latino es Anas, al que los Árabes añadieron la palabra guadi (Wadi), que significa río, se le considera dividido, desde su origen hasta la desembocadura en el Océano Atlántico, en dos grandes tramos, perfectamente distintos bajo el punto de vista geográfico: El Guadiana Alto y el Guadiana propiamente dicho.
El primer tramo, que tiene una longitud de unos 76 Kilómetros comprende desde su origen hasta un punto situado a 23 kilómetros aguas abajo de Argamasilla de Alba, donde puede decirse que desaparece la corriente superficial.
El segundo tramo o Guadiana propiamente dicho, comienza en los llamados Ojos del Guadiana, en término municipal de Villarrubia de los Ojos, a una distancia de su aparente desaparición de unos 26 kilómetros, hasta su desembocadura en el Océano Atlántico por Ayamonte en Huelva, después de haber recorrido unos 744 Kilómetros.
Los geógrafos siempre han discutido la cuestión del nacimiento del río Guadiana. Algunos afirmaban que el Guadiana se formaba en la unión de los ríos Gigüela y Záncara; otros que el origen del Guadiana estaba en las Lagunas de Ruidera, enclavadas en los confines de las provincias de Ciudad Real y Albacete, denominándolo Guadiana Alto, y que enseguida "se esconde siete leguas bajo tierra", para luego reaparecer en los llamados Ojos del Guadiana. Tampoco han estado de acuerdo los geógrafos respecto al punto de nacimiento del Guadiana Alto, pues algunos lo atribuyen al río Pinilla, que deja sus aguas en la Laguna Blanca. A partir de esta laguna, que es la primera del grupo de las 15 que forman las Lagunas de Ruidera, es donde el Guadiana Alto presenta ya un cauce definido.
Desde la citada Laguna Blanca, a 895 metros de altitud, el cauce se ensancha, formando un encharcamiento pantanoso que se le denomina Lagunazo del Guadiana, hasta llegar a la laguna Conceja. Siguen después las lagunas Tomilla, Tinaja, San Pedro, Taza (desecada donde se plantaron pinos y se instaló un camping), Redondilla, Lengua, Salvadora, Santos Morcillo, Batanera, Colgada y Laguna del Rey, que forman una serie de lagos a distintos niveles, formando saltos de 2 a 9 metros con altura variables, a través de presas naturales. A la salida de la Laguna del Rey, se precipitan las aguas por un salto denominado "El Hundimiento", de 24 metros de altura, entrando el río en un ensanche pantanoso hasta llegar a la Morenilla, a la que sigue la laguna Coladilla, con poco desnivel de una a otra, y por último la laguna Cenagosa a 760 metros de altitud, con un salto de 9 metros. El agua va saltando de cada una de las lagunas a la siguiente, formando escalones en una longitud de unos 14 Kilómetros y recibiendo aportaciones de los valles secundarios. A partir de la última laguna, el terreno se abre notablemente hacia la inmensa llanura Manchega, por la que se deslizan las aguas del Alto Guadiana y empiezan a desaparecer totalmente entre juncos y espadañas en el paraje de Villacentenos, próximo a la antigua estación de ferrocarril de Marañón, en el término municipal de alcázar de san Juan, recalando en el gran embalse subterráneo llamado acuífero 23. Resulta que el agua de este gran lago subterráneo no está estática, sino que circula con velocidad apreciable a través de las fisuras y poros de las rocas que forman verdaderos conductos por los cuales, aquélla sale a la superficie por numerosos manantiales en las riberas de los ríos, que mana de forma muy acentuada en el aliviadero de los Ojos del Guadiana.
El nacimiento del Guadiana constituye un punto de desencuentro entre distintas versiones, por lo que es preferible hablar de una cabecera compuesta por la confluencia de varios ríos. Se puede decir que los tres ríos principales que aportan caudales al Guadiana en su cuenca alta son el Gigüela, el Záncara y el Alto Guadiana.
El Gigüela y el Záncara proceden de los Altos de Cabreras (Cuenca) y de las proximidades de la Sierra de Altomira (Cuenca y Guadalajara). Se pueden considerar afluentes del Guadiana por su margen derecha con sentido de flujo Norte-Sur, y se desarrollan en cuencas predominantemente margosas y arcillosas poco permeables en general, con caudales muy irregulares que responden con gran rapidez a los regímenes de las lluvias.
El Alto Guadiana, por el contrario, nace en la fuente del Ojuelo, situada al norte de Viveros (Albacete). Su curso con el nombre de río Pinilla se dirige hacia el noroeste, perdiendo su caudal en algunos tramos, y alcanzando las primeras lagunas del Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera. El Alto Guadiana, al drenar zonas más permeables -de tipo calizomargosas-, mantiene un importante caudal de base hasta llegar progresivamente a la Llanura Manchega, donde su caudal disminuye progresivamente por infiltración.
La anteriormente mencionada “Mancha Húmeda”, está compuesta por un conjunto de humedales y lagunas, entre los que destacan, por su extensión e interés, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Con tantos recursos hídricos, no es de extrañar que éstos estén representados en la cultura y arquitectura populares, en forma de molinos y chozas de pescadores, en un buen ejemplo de aprovechamiento racional de los recursos naturales, y de conformación de una identidad cultural propia.
Las Tablas de Daimiel, se han originado por la unión y desbordamiento de los ríos Gigüela -estacional y de agua salobre-, y del Guadiana -permanente y de agua dulce- proveniente de sus Ojos, debido a la práctica inexistencia de desniveles en el terreno. Esta mezcla de aguas distintas otorga a las Tablas de Daimiel una mayor diversidad de vida, lo que le distingue del resto de tablas fluviales, que es así como se denominan estos ecosistemas producidos por el desbordamientos de los ríos en sus tramos medios. Las Tablas de Daimiel son el último representante de tabla fluvial, ecosistema típico de la Llanura central de la Península Ibérica.
“Tabla” es un topónimo por el que se conocen en la región los sistemas de inundación fluvial. Provocadas por una topografía llana que impide imprimir a las aguas de los ríos la potencia erosiva necesaria para encajar sus cauces, en la región Manchega han ido íntimamente ligadas a las descargas de aguas subterráneas.
“Tabla”, pues, hace referencia a la extensión tan llana que adquieren las aguas fluviales.
El Parque Natural de las Lagunas del Ruidera, tiene un origen distinto. Se ubica en el Alto valle del río Guadiana, que se encaja en el Campo de Montiel, llanura algo más alta que la manchega a la que desciende suavemente, y que está compuesta por margas, arcillas y yesos. El Alto Guadiana discurre lentamente serpenteando en su angosto valle, y se remansa numerosas veces a lo largo de su recorrido formando un rosario de lagunas. Estas lagunas están represadas de forma natural por unas barreras rocosas formadas por “Tobas”, una roca ligera y porosa de naturaleza caliza(carbonato cálcico), formadas por la deposición de gran cantidad de esta sustancia que los manantiales y el propio el río transportaba disuelta en sus aguas. Antaño, estas represas naturales de toba eran rebosadas y furiosamente desbordadas por el agua, conformando así un conjunto de saltos y cascadas, cuya espectacularidad dependía del caudal del río y de la altura y amplitud de la barrera. Todo este paisaje de cursos de agua y lagunas se ha denominado paisaje fluvio-lacustre, formado por más de una decena de lagunas y charcas engarzadas unas con otras a lo largo de 25 km., y con un desnivel de 120 metros desde la primera laguna (la Laguna Blanca, algo separada del resto) hasta la última laguna más baja (la Laguna del Cenagal).
Otros lugares de interés de la Mancha Húmeda, son el Embalse de Peñarroya, situado al Sur de Argamasilla de Alba, apto para la pesca deportiva y formado también por el Guadiana que viene de las Lagunas de Ruidera; y el Embalse de Puerto de Vallehermoso, al que desagua el río Azuer, entre otros, muy cerca de Alhambra.
Por otro lado, a lo largo del anterior río, el Azuer, así como el Gigüela, ríos largos y de gran historia, se disponen puentes romanos, como aquél sobre el río Gigüela en Villarta de San Juan. También existen las denominadas “Motillas”, primeras construcciones de la Edad del Bronce destinadas a ser viviendas, y formadas por pequeños montículos de piedra de entre 4 y 10 metros de altura, con unos 50 metros de diámetro. Se situaban sobre puntos estratégicos a modo de atalayas, y sobre todo se han hallado en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, y a lo largo del río Azuer, como la Motilla de Azuer, en Daimiel. Las “Motillas” no sólo servían para vivir, sino también para desarrollar las actividades económicas de sus pobladores: producción de cerámica, ubicación de talleres, almacenamiento de cereales, manufacturas de productos ganaderos y de la metalurgia, etc. y, además, debido a su posición más elevada, evitaban las inundaciones que sufrían sus tierras pantanosas.
Hidrología Subterránea de la Cuenca del Alto Guadiana.
En muchos lugares, la gran permeabilidad de las rocas hace que las aguas de lluvia se infiltren rápidamente hasta llegar a una capa impermeable. Estas rocas permeables que actúan como inmensos receptores reteniendo el agua en el subsuelo forman los denominados acuíferos.
En determinados lugares, por ejemplo, aquéllos en los que la depresión del suelo alcanza la capa freática, brotan manantiales, formándose así los llamados “ojos”. Por todo ello, en la hidrología de la región hay que tener muy en cuenta las aguas subterráneas.
El Acuífero de la Mancha Occidental o Acuífero 23 es la unidad central y pieza clave del sistema hidrológico de la Cuenca Alta del Guadiana. Abarca una superficie de 5.500 km2 y sobre él se asientan más de 30 municipios.En el siguiente mapa aparece representada la Cuenca Alta del Guadiana e incluidas en ella, el ámbito territorial del Alto Guadiana-Mancha y los acuíferos que subyacen bajo su subsuelo así como aquéllos que le rodean. La recarga de este acuífero procede de la infiltración de las aguas de lluvia, de la infiltración producida desde la red de aguas superficiales (ríos, arroyos, etc.), cuando los cauces están por encima del nivel freático, y de los flujos laterales de otros acuíferos adyacentes con los que el Acuífero 23 interacciona de manera compleja, especialmente con el acuífero de la Sierra de Altomira (Acuifero 19) y con el acuífero del Campo de Montiel (Acuífero 24).
El acuífero 23 regulaba de manera natural las aportaciones que recibía y descargaba a través de los aliviaderos naturales, siendo los más espectaculares los Ojos del Guadiana, origen del citado río. Parte de la descarga se efectuaba a lo largo de su curso aguas abajo de su nacimiento, cuando el río formaba ya parte de Las Tablas.
Las Tablas de Daimiel se formaban, pues, en la confluencia de la red hidrográfica superficial de la cuenca alta del Guadiana (Gigüela tras recibir al Riánsares y Záncara y éste a su vez tras recibir al Rus, Saona y Córcoles) con los afloramientos del acuífero 23. El equilibrio entre aportaciones de aguas superficiales y subterráneas de distinta calidad y estacionalidad, confieren a este humedal manchego sus características más sobresalientes.
Los niveles mínimos de inundación coinciden con el estío, al disminuir los aportes y al ser máxima la pérdida de agua del suelo debida a la evaporación directa o a la transpiración de las plantas. Es, por tanto, en la época estival, cuando los caudales del Acuífero 23 resultan más importantes para Las Tablas de Daimiel, pudiendo llegar a representar hasta el 80% de las aportaciones durante el verano.
A lo largo de los siglos, el hombre vivió en armonía con el humedal, aprovechando sus recursos pero sin malgastarlos ni explotarlos, hasta que comenzaron las alteraciones de este equilibrio.